Los beneficios de la agroforestería ecológica (Parte II)

Como explicado en el artículo anterior, los beneficios de la Agroforestería ecológica son numerosos. Se detallan aquí algunos de los más importantes:


En estos sistemas, los árboles sirven para fijar los suelos y su materia orgánica lo abonan naturalmente. Es una forma eficaz de controlar la escorrentía, evitar la erosión y mantener el nivel de nutrientes y humedad en la tierra, logrando un alto grado de fertilidad.


Además, la planeación por ciclos garantiza que no se abuse de nutrientes específicos de cada cultivo, a diferencia del monocultivo, que termina sacrificando la fertilidad del suelo.


Igualmente son muy beneficiosos para el equilibrio hídrico del suelo. Al aumentar la capa orgánica del suelo, se reduce la evaporación del agua y mejora los índices de infiltración y retención, crítico en aquellos terrenos con alto estrés hídrico.


La agroforestería ecológica evita el uso de cualquier compuesto químico y los desechos del ganado o aves de corral resultan una forma adicional de abono natural, generando microclimas en el suelo que optimizan las condiciones de los cultivos. Además, un manejo adecuado de la cobertura vegetal es también un impedimento eficaz contra plagas y ayuda a eliminar parásitos, hongos e insectos.


Por otro lado, con los sistemas agroforestales se incrementa la productividad de un mismo terreno. Así, se reducen los insumos y costos de producción, disminuye el consumo de agua y la incidencia de plagas, diversifica la producción mediante el aprovechamiento de varios cultivos y árboles en un mismo espacio, etc. Con esto se logra un aprovechamiento mínimo del 200% del suelo disponible (en algunos casos la productividad es más de tres veces mayor).


Además, estos sistemas crean oportunidades para las pequeñas empresas forestales y agrícolas, contribuyen a la reducción de la pobreza rural gracias al incremento de la producción y de los ingresos familiares, crean oportunidades de empleo y disminuyen el riesgo de un fracaso económico mediante el aumento de la diversidad productiva.


En este sentido, la producción por ciclos sucesivos crea varios trabajos al año, tanto para la siembra y cosecha como para la poda y manejo de árboles y pasto. Además, al tratarse de producción orgánica 100% en sitio, se aminora la dependencia de insumos y apoyos financieros externos. La diversificación de la producción también protege al productor frente a los vaivenes del precio de mercado de los productos y frente a riesgos climáticos y de disponibilidad de agua.


Además, la agroforestería permite aprovechar simbióticamente espacios conjuntos para producir distintos cultivos 100% orgánicos y saludables, que aumentan la variedad y salubridad de la dieta de los agricultores.


Por último, la perpetuación de las prácticas agroforestales tradicionales ayuda a mantener los vínculos sociales establecidos mediante acuerdos de ayuda mutua y fortalece la vinculación espiritual con la tierra, en la medida en que se recuperan prácticas antiguas en armonía con las formas de la naturaleza.

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